El general Halutz manifestó que los 9 pilotos serán citados para ser interrogados, y si no se retractan serán dados de baja inmediatamente. Los otros 18 pilotos son reservistas por lo que su situación se resolverá de otro modo.
La situación está causando un fuerte impacto en Israel.
La carta de los combatientes de la Fuerza Aérea, el arma de mayor prestigio en Israel, tiene sus antecedentes entre jefes y soldados del Ejército de Tierra, en 1982, con motivo de la invasión a El Líbano contra la guerrilla palestina, y a raíz de la represión del alzamiento (Intifada) en los territorios de Cisjordania y Gaza.
Los “asesinatos selectivos”, misión que generalmente llevan a cabo los helicópteros Apache, y ocasionalmente los cazabombarderos F-16, forman parte de una política oficial del Gobierno israelí y terminó con la vida de más de 70 militantes y dirigentes políticos palestinos desde que comenzó la «Segunda Intifada» en el año 2000.
Pero también provocaron la muerte de cientos de civiles inocentes, entre ellos mujeres y niños, y ese sería el motivo de la negativa de los pilotos israelíes a llevar a cabo ese tipo de operaciones.
Ante este argumento, el comandante de la Fuerza Aérea sostuvo que “jamás hemos ordenado la matanza de civiles. Algunas veces, para evitarlo, dejamos sin efecto órdenes y cancelamos operaciones de ese tipo precisamente para evitar la muerte de civiles inocentes».
El jefe de las Fuerzas Armadas, general Moshé Yaalom, afirmó que la carta de los pilotos «es una declaración política hecha con el uniforme puesto, y esto es inaceptable legalmente».
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