Los resultados pertenecen a los análisis a la que se sometió Sharón tres días antes a sufrir el colapso y mostraban una presión sanguínea de 120 sobre 80, dentro de límites normales, al igual que su nivel de colesterol, situado en 195.
Goldman, que atiende al mandatario israelí desde hace 30 años, aseguró que su paciente nunca ha seguido ningún tratamiento para controlar ni el colesterol ni la tensión arterial. Sharón, que con 1,70 de estatura pesa más de 140 kilos, debería seguir la dieta marcada por los facultativos que lo atendieron luego del colapso, régimen que el Primer Ministro de Israel aún no ha decidido comenzar.
El médico personal de Sharón aseguró que su paciente está «totalmente libre» de los principales riesgos derivados de un episodio de apoplejía como la que padeció. Goldman reconoció que Sharón «ha prometido perder peso e intentar descansar media hora o más cada día».
Los diarios israelíes afirman que Sharón tiene que cumplir una rigurosa y rebajar unos 70 kilos.
Se afirma que hasta el mismo George W. Bush lo llamó al hospital y le pidió que coma menos y haga un poco de gimnasia para mejorar su salud.
Sharón será sometido, durante las próximas semanas, a un tratamiento de mejora del flujo sanguíneo que requiere una hospitalización rutinaria.
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